Los retos para las marcas en el ámbito social

untitledAyer tuvimos la gran suerte de asistir al  III Foro Aebrand.

Un foro donde, bajo el titulo “Nuevos retos. Nuevas soluciones”, las más prestigiosas consultorías de marca junto con la voz y opinión de reconocidas marcas como Unilever, Orangina Schweppes y Movistar analizaron lo que consideran los 3 grandes nuevos retos para las marcas:

  • Retos en el ámbito de lo social
  • Retos en el ámbito de lo digital
  • Retos en el ámbito de la organización

En este post hemos intentado resumir aquellos “tips” que, desde nuestro punto de vista, consideramos más importantes y relevantes para las marcas.

Y digo desde nuestro punto de vista porque, siendo The Social Movers una consultora y agencia cuyo propósito es el de contribuir al desarrollo y bienestar social a través de estrategias y proyectos que creen valor social y valor para nuestros clientes, hemos preferido centrarnos en los tips más vinculados con los retos en el ámbito social así como aportar nuestra visión más social al resto de tips relevantes que se dieron en el foro.

Vayamos con ellos:

1.- El reto de lo social.

Primero de todo, nos alegra y motiva ver que en un foro organizado por expertos en la gestión y consultoría de marca, donde se destacan y abordan los 3 grandes nuevos retos para las marcas, la dimensión social (sostenibilidad social y medioambiental) está presente como uno de ellos.

Desde The Social Movers llevamos años “predicando” la necesidad de integrar la sostenibilidad en la gestión de marcas, así como la oportunidad que ello puede suponer para las propias marcas.

La verdad, nos alegra y motiva ver que un foro como el de Aebrand siga, dé continuidad e impulse esta visión y creencia, situando lo social como uno de los 3 principales retos para las marcas en un futuro que empieza mañana.

2.- La marca como vector o elemento competitivo para la empresa:

Dentro del coloquio vinculado con los retos en la organización se destacó la necesidad de contemplar y entender la marca como algo más que un simple logo, colorines o envoltorio de un producto.

Debemos tener una visión más amplia y holística de la marca, entendiendo que su gestión va mucho más allá del marketing y de la comunicación.

Estamos hablando de todos los aspectos, procesos, impactos… que van desde la idea o concepción del producto o servicio hasta el fin de su vida.

Sólo con esta visión es como realmente lograremos convertir a la marca en un vector y factor competitivo para la compañía.

¿Cómo vinculamos esta realidad con el ámbito social?

La reputación de una marca se expande mucho más allá del marketing, incluyendo aspectos como la cadena de suministro, la gestión de proveedores, los procesos de producción, la satisfacción y/o trato a empleados, la relación y vínculo con grupos de interés…

Recordemos que cualquier impacto negativo en cualquier aspecto de los comentados, afectará seriamente a la imagen y reputación de marca (estamos hablando de aspectos como fabricación en condiciones infrahumanas en países en subdesarrollo, emisión de CO2 o generación de residuos o eres injustificados).

Por lo tanto, la integración de la sostenibilidad, ya sea social o medioambiental en el universo de marca, debe producirse a través de esta visión holística, contemplando, analizando y evaluando todos los impactos generados por la misma y desarrollando soluciones a ellos.

Lo que queremos decir es que la integración de la sostenibilidad por parte de las marcas debe ir mucho más allá de una simple campaña de marketing con causa o una donación de producto.

3.- La marca la gestionan todas las personas que trabajan en la organización

Un segundo tip que nos gustaría resaltar vinculado a los retos en organización es la importancia que tiene para la marca la gestión de su personal (y la del resto de sus grupos de interés), ya que son parte esencial de la marca.

¿Cómo vinculamos esta realidad con el ámbito social?

Destacando la importancia y visión de que si una marca quiere ser social, quiere estar comprometida y ser responsable, lo mejor es empezar desde dentro de la marca, a través de aquellas personas que realmente gestionan la marca, sus empleados.

Para ello deberemos ser capaces de integrarlos e involucrarlos en nuestros compromisos y responsabilidad.

4.- Las personas en el centro.

Ya en el reto del ámbito Digital, desde Orangina Schweepes se destacó la importancia de situar a las personas en el centro de toda estrategia y acciones a llevar a cabo, incluso cuando hablamos de digital.

Como comentó Angélica Hernández (head of Media&Digital de Orangina Schweppes Iberia), “lo digital, si no está vinculado a las personas, no vale”.

¿Cómo vinculamos esta realidad con el ámbito social?

El compromiso social y medioambiental de las marcas, si no está vinculado a las personas y si no pone a las personas en el centro, no vale.

5.- Propósito social + producto sostenible:

Ya dentro de los retos sociales, Ana Palencia (directora de comunicación y RSC de Unilever), nos apuntó los 2 factores de éxito clave en una estrategia de marca responsable en Unilever: la necesidad de definir un propósito social (una razón superior de ser y de existir de la marca) y la importancia de desarrollar un producto sostenible (que incorpore criterios, elementos – materias primas-, procesos… vinculados a la sostenibilidad).

6.- Autenticidad y Transparencia:

Otro aspecto que se destacó fue el de la importancia que la autenticidad y transparencia tienen en el desarrollo de una estrategia de marca responsable.

Al ya conocido “hacer primero para comunicar después”, se le suma la visión de la autenticidad, es decir, del propósito, convicción y hechos y el de la transparencia (algo de lo que últimamente vamos muy faltos).

7.- Las marcas deben incorporar la dimensión social en su estrategia de marketing.

No podemos estar más de acuerdo con esta afirmación y visión. La incorporación de la dimensión social como una responsabilidad, necesidad y, cómo no, oportunidad. Y como muestra de ello, sólo hace falta ver el punto que sigue.

8.-  Las marcas con propósito social  están creciendo con un doble dígito.

Ésta es la realidad en Unilever… ¡casi nada!

Desde The Social Movers queremos felicitar a Aebrand por estas jornadas tan interesantes, y cómo no, animar a los gestores de marca, marketing y comunicación a ser más sociales, a incorporar esta dimensión de compromisos y sostenibilidad social y medioambiental en el día a día de sus marcas, en sus estrategias, con el fin de obtener resultados positivos creando valor social a la vez y contribuyendo así al desarrollo y bienestar social.

Luis Ribó Director de Estrategia de The Social Movers

Marcas y Compromiso Social: ¿un lío de una noche o una relación perdurable?

pareja2“Así pues, nuestra propuesta se centra en añadir esta dimensión social a la marca, a través de un compromiso que se materializa en acciones como la que os acabamos de presentar…

Muy interesante, pero… ¿realmente ser socialmente responsable y estar comprometido con causas sociales me va a suponer un incremento de ventas?

Es decir, ¿creéis que añadir una dimensión social a mi marca va a repercutir en un aumento de ventas?”

Estas suelen ser el tipo de reflexiones-preguntas-comentarios con las que nos encontramos al final de nuestras presentaciones a directores de marca y/o marketing. Un final que supone el inicio de un interesante debate…

¿Y cuál es nuestra visión y posición en este debate?

La verdad es que nos gusta distinguir y diferenciar entre tener el punto de mira en el corto plazo y, por lo tanto, buscar resultados inmediatos, y tener la vista puesta en el largo plazo y, para ello, intentar crear y establecer una relación sólida, sostenible y perdurable en el tiempo con nuestro consumidor.

Vayamos por partes.

Antes de nada, poner de manifiesto la realidad de muchos de nuestros interlocutores, que se mueven en un mundo que vive bajo la dictadura de la inmediatez y el cortoplacismo.

Una presión que lleva a la necesidad de obtener resultados en ventas casi casi antes de iniciar la propia acción o, visto de otra manera, a plantearse la obtención de resultados a corto plazo a través de acciones de marketing social.

Si este es el caso, y con toda sinceridad y transparencia, realmente no conocemos la evidencia ni los datos de una relación causa-efecto inmediatos entre adopción de compromisos sociales y aumento de ventas (si alguien la conoce, por favor nos lo comente y nos lo haga saber).

Es más, nuestra recomendación, y siempre desde nuestra experiencia y conocimiento, es la de desaconsejar el desarrollo de acciones de marketing social o vínculo con causas sociales si lo que se desea es obtener resultados en ventas inmediatos.

¿Por qué? Básicamente porque suelen tratarse de acciones desarrolladas sin compromiso alguno ni contenido real y tangible que fácilmente corren el riesgo de convertirse en acciones contraproducentes con efectos negativos para la marca al ser considerada por parte del consumidor, que no tiene ni un pelo de tonto, como una relación de “flirteo(*)” entre marca y causa. Es decir,  como una acción marketiniana, de greenwashing superficial y sin compromiso alguno ni contenido real.

(*)Entendemos por flirteo aquella relación amorosa superficial, sin que suponga compromiso alguno.

Pero existen otra serie de casos en los que nuestros interlocutores creen y apuestan por establecer relaciones largas, sólidas, sostenibles y perdurables con el consumidor como base para generar un aumento de ventas a futuro.

Se trata de una aproximación totalmente diferente a la anterior.

¿Nuestra visión en este caso? La relación que establecemos con los clientes es fundamental en una estrategia de marca y marketing. El cómo nos dirigimos a nuestros clientes, el cómo nos relacionamos con ellos, el qué ofrecemos más allá de nuestro producto o servicio, el cómo nos ven, nos perciben y se relacionan con nosotros se han convertido en elementos clave a la hora de “marketear” y “vender” un producto y/o servicio.

Y es aquí donde el vínculo con causas sociales gana cada vez mayor relevancia.

Estamos hablando de integrar y encajar la responsabilidad y el compromiso social dentro de la estrategia de marca, convirtiéndolo en un activo más de marca, y ojo que hablo de “un activo más” y no “del activo único”.

Un activo de marca que, como los demás, trabaje en la imagen y reputación de marca.

Un activo de marca que eleve y enriquezca las conversaciones con nuestros grupos de interés a través de un contenido basado en valores humanos.

Un activo de marca que permita ofrecer experiencias únicas y memorables.

Un activo de marca que permita la posibilidad de involucrar a nuestros diferentes grupos de interés y colaborar conjuntamente frente a los retos sociales planteados.

Un activo de marca que finalmente genere mayor relevancia, diferenciación, engagement, preferencia y como no, aumento de ventas.

Según el último Edelman Trust Barometer (2015), un 85% de los encuestados considera que las compañías pueden y deben contribuir a mejorar las condiciones sociales y económicas de su entorno a través de acciones específicas que generen a su vez beneficios para las empresas. De hecho, el 80% declara que compraría productos de este tipo de compañías y el 68% recomendaría la marca a familiares y amigos (una afirmación que cobra mayor peso al considerar a los amigos y familiares como los “prescriptores” que generan mayor confianza).

Es más, el 71% de los consumidores creen que marcas y consumidores pueden hacer más a la hora de apoyar causas sociales y mejorar el mundo colaborando y trabajando conjuntamente.

Y para los amantes de los datos, el estudio realizado por Cone muestra que el 91% de los consumidores cambiaría a marcas responsables manteniendo precio y calidad, y un último estudio de Deloitte demuestra que la responsabilidad se ha convertido en el tercer factor de elección – compra -, tras precio y calidad.

Pero para ello es básico y fundamental que el vínculo con una causa social nazca de la creencia firme y voluntaria por parte de la marca, a través de un compromiso serio, real y formal que no debe quedarse en papel mojado o en palabras vacías, sino traducirse en acciones concretas, tangibles, medibles.

En otras palabras, construir una relación de pareja seria y formal más allá del simple “flirteo” de una noche.

Así pues, si nos preguntas ¿ser socialmente responsable y estar comprometido con causas sociales puede trasladarse en un aumento de ventas?

Me atrevería a responder que si lo que quieres y deseas es la obtención de resultados a corto plazo, existen estrategias y acciones mucho más potentes, poderosas y efectivas con las que “flirtear” más allá de ser socialmente responsable.

(En otras palabras, la relación entre marca y compromiso social nunca debe construirse o diseñarse desde el deseo de un lío de una noche).

Eso sí, si tu deseo es el de establecer una relación afectiva, duradera, sostenible y de confianza, que genere valor para tus grupos de interés y que finalmente se traduzca en preferencia, compra y fidelidad, entonces sí que me atrevería a afirmar que ser socialmente responsable e incorporar activo y contenido social a tu marca puede ser no sólo uno de los caminos, sino el camino.

Luis Ribó
Director de Estrategia The Social Movers

Innovación Social Colaborativa: si vas solo llegarás antes, si vas acompañado más lejos

esadeLa pasada semana estuvimos en las VIII Jornadas de Innovación Social que el Instituto de Innovación Social de ESADE organiza con carácter anual. La temática que centraba toda la jornada versaba sobre la Innovación Social Colaborativa.

Abrió la jornada Simon Willis, CEO de la Young Foundation, reflexionando sobre la importancia de la colaboración en el despliegue de las políticas sociales innovadoras, y sobre la necesidad de que éstas sean diseñadas teniendo en cuenta las realidades de las comunidades donde se implementan. Las políticas sociales que funcionan, lo hacen porque tiene dos características: que el método aplicado es social y que están arraigadas en las comunidades locales promoviendo los movimientos bottom-up (de abajo hacia arriba). Y esto cobra especial relevancia en el momento actual de descrédito de muchas instituciones, entre ellas las empresas, siendo importante potenciar aquellas que son abiertas y transparentes al tratarse de un actor clave en el desempeño de políticas y proyectos de innovación social.

Tras la sesión inicial, nos repartimos en grupos para realizar diversos talleres. En nuestro caso Tejiendo redes: Metodologías para conectar personas, equipos y organizaciones, liderado por la organización Tejeredes. Fueron más de dos horas de dinámicas grupales a través de las cuales los dinamizadores (Christian y Esther), nos fueron transmitiendo conceptos clave de la colaboración dentro de las organizaciones. Vivimos en nuestras propias carnes la necesidad de ser generosos, humildes y fraternos para que la colaboración funcione, también vimos, que ante ciertas jerarquías, si bien los modelos colaborativos pueden ser en ocasiones más complejos, son mucho más efectivos ante externalidades. Cerramos el taller recordando el concepto UBUNTU: “si vas solo llegarás antes, pero si vas acompañado, llegarás más lejos”.

Por la tarde, tras el Elevator Pitch de 5 proyectos de emprendimiento, tuvimos la ocasión de escuchar a Albert Cañigueral, fundador del blog Consumocolaborativo, hablando sobre la economía colaborativa. Y es que si bien la economía colaborativa está en auge y fomenta la participación masiva y la coordinación entre iguales, comprobamos que hay muchos aspectos que todavía quedan por establecer, entre ellos, temas de regulación y de financiación de los proyectos.

Lo que quedó evidenciado es que muchas de las organizaciones de la economía colaborativa están consiguiendo hacer las cosas de forma más económica, más transparente y, en muchas ocasiones, más eficiente que las organizaciones tradicionales. Asimismo, se planteó un tema muy interesante y es cómo la economía colaborativa puede contribuir a la sociedad colaborativa abordando retos como la corrupción, la educación, etc. Es decir, yendo más allá del intercambio puramente monetario.

Como conclusiones de la jornada se planteó la necesidad de que la economía colaborativa sea inclusiva y por lo tanto aborde los problemas de la sociedad, trabajar intensamente en las políticas públicas y que las organizaciones que trabajan en la economía colaborativa cooperen más y mejor entre ellas.

Desde The Social Movers consideramos muy interesantes todas las reflexiones que se compartieron la pasada semana en ESADE que además reafirman la vigencia de los tres ejes que definen la forma que tenemos de trabajar: la aproximación colaborativa, la innovación social y la creación de valor compartido.

Bàrbara Mayoral
Responsable de Proyectos The Social Movers

¿Qué pinta la Responsabilidad Social en la gestión de experiencias y relaciones de marca?

Esta semana pudimos asistir a las jornadas “Gestión de experiencias y relaciones de marca: modelos de actuación” organizadas por el Observatorio de Branding y donde han participado organizaciones y empresas como la Asociación de Marketing de España, GfK, Coleman CBX o Affinion Internacional.

post_20febA nadie relacionado con el marketing y el mundo de las marcas, se le escapa la creciente importancia de la experiencia de marca a la hora de conectar con sus consumidores. En otras palabras, la necesidad de crear y ofrecer experiencias relevantes, memorables y únicas a nuestros consumidores más allá de los modelos tradicionales de comunicación, con el fin de construir, mantener y profundizar en nuestras relaciones con ellos.

Y te preguntarás, ¿qué hacía The Social Movers en un evento vinculado a la experiencia de marca? ¿Qué tiene que ver la responsabilidad y el compromiso social en todo esto?

Como ya sabrás si eres seguidor de nuestro blog (y si no es así, aprovecho para introducir una pequeña “cuña comercial”…), desde The Social Movers creemos que el compromiso social por parte de las marcas es una cuestión de responsabilidad (las marcas impactan en la vida de millones de personas y en la salud el planeta) y de necesidad (por que la sociedad, la ciudadanía y por lo tanto los consumidores empiezan a valorarlo y exigirlo), y a su vez puede suponer una oportunidad siempre que éstas sepan trasladar y convertir este compromiso social en un activo de marca, en contenido real y tangible asociado a la marca y vincular al consumidor en dicho compromiso.

Y es aquí donde se produce la conexión entre responsabilidad de marca y experiencia de marca. Porque la experiencia de marca no deja de ser una extensión o vía no solo para comunicar la responsabilidad y contenido social de marca, sino más bien para hacer partícipe al consumidor de ella, involucrándolo y creando relaciones y vínculos memorables, relevantes y únicos.

Del evento, me gustaría destacar 3 “leitmotivs” o elementos que fueron repitiéndose a lo largo de las diferentes ponencias:

1.- Las marcas se están moviendo desde la comunicación hacia la experiencia.

Lo apuntábamos al principio de este post. En un momento de cambios tanto en el mercado (explosión marca blanca, madurez, entrada de nuevos agentes),como  en el uso y disfrute de los medios de comunicación (2.0, interactividad, bidireccionalidad, saturación de mensajes, huida de interrupciones…) y en el consumidor (mayor poder, prosumer, uso redes sociales, afán de vivencias…), la comunicación como la hemos entendido hasta ahora tiene los días contados.

El consumidor busca marcas que le ofrezcan nuevas vivencias experienciales, que le entretengan, le haga sentir especial, le permitan vivir momentos mágicos, increíbles e inolvidables… todo ello a través de acciones y contenidos relevantes para él.

En otras palabras, un nivel de relación difícil de conseguir a través del clásico y típico mensaje comercial.

Así pues, no se trata de “marketear” el producto, sino de crear y generar engagement con el consumidor, y para ello, serán fundamentales los atributos o contenidos de marca empleados así como los puntos de contacto utilizados.

2.- “Ofrecer experiencias relevantes implica evolucionar hacia un “Customer Centric Aproach” (cómo nos gustan los anglicismos)

Es decir, cambiar el orden seguido hasta ahora. Ya no se trata de pensar primero en el producto y después en el consumidor (para ver como “vendérselo”), sino empezar por pensar primero en el consumidor: conocerlo, saber de sus necesidades, expectativas, visiones, inquietudes… para poder ofrecerle así una experiencia memorable y relevante, que se ajuste a sus necesidades y expectativas.

(Una metodología ya utilizada por todos aquellos que estamos, de una manera u otra, vinculados con metodologías y herramientas propias del mundo del Design Thinking o el Human Centered Design (HCD), basadas en poner al ser humano en el centro de nuestro pensamiento a la hora de abordar y diseñar soluciones a los retos sociales actuales. El mismo modelo es extrapolable a la hora de pensar en la creación de experiencias memorables por parte de las marcas).

3.- Las relaciones entre marca y consumidores son como las relaciones humanas.

Y se apuntaron 9 posibles tipos de relación entre marca y consumidores bajo este supuesto: completamente desconocidos, conocidos, una relación de aventura, alguien que pertenece a mi círculo social, alguien familiar, o un gurú para mi, un generador de conflictos, un examigo y un enemigo.

Una idea de relación revolucionaria, que ya habían apuntado Chris Malone y Susan T. Fiske a través de un estudio realizado y publicado en su libro “The Human Brand”, donde se demuestra y concluye que las personas se relacionan con marcas y compañías de la misma manera que se relacionan con las personas.

Así pues, a la hora de pensar el nivel de relación que queremos establecer con nuestro consumidor, pensemos en qué es lo que puede llegar a valorar éste en sus relaciones personales.

¿Y la responsabilidad y el compromiso social? ¿Qué pinta en todo esto?

Como hemos apuntado ya varias veces, el consumidor está “evolucionando” y, a fecha de hoy, podemos hablar ya del “Ciudadano-consumidor”: ese ciudadano cada vez más comprometido a nivel social y medioambiental, concienciado de la importancia de sus actos y que traslada esta conciencia a sus actos de consumo, valorando e incluso exigiendo el mismo nivel e responsabilidad y compromiso a las marcas con las que quiere relacionarse.

Es aquí donde el “contenido social” de una marca cobra importancia y se convierte en un activo a tener en cuenta a la hora e establecer relaciones y conexiones “superiores” y emocionales con el consumidor.

La responsabilidad, la solidaridad, el compromiso social, la preocupación medioambiental… como nexo de unión entre marca y consumidor y como elemento generador de experiencias memorables y relevantes.

¿A quién no le gusta relacionarse con personas que consideramos implicadas, concienciadas y responsables?

¿A quién no le gusta relacionarse con personas que comparten valores y compromisos con nosotros?

¿A quién no le gusta que un amigo le invite a formar parte de algo más grande?

¿Quién diría que no a una experiencia basada en la responsabilidad?

Como cerró uno de los ponentes su conferencia: “el futuro será de aquellas marcas que sepan construir vivencias y experiencias memorables y relevantes manteniendo una implicación emocional con sus públicos más allá de sus productos y servicios”.

Y a nosotros nos gustaría añadir que aquellas marcas que sepan convertir sus esfuerzos en responsabilidad y sus compromisos sociales en un activo de marca, en contenido en marca y en un elemento generador de experiencias para involucrar al consumidor, tendrán mucho ganado en este sentido, porque:

¿Existe alguna experiencia que genere mayor conexión entre marca y consumidor que aquella que se basa en crear valor social conjuntamente?

Luis Ribó
Director de Estrategia de The Social Movers

Cómo implantar un programa de voluntariado corporativo: Del Voluntariado Corporativo al Social Employee Engagement

offering-427297_1920Siguiendo nuestra visión, nuestra recomendación a potenciales clientes que quieren poner en marcha un programa de voluntariado corporativo va orientada a trabajar con metodologías y procesos que generen participación, engagement e innovación. Para implantar un programa de voluntariado corporativo, cuyo objetivo es que personas ayuden a personas, estos procesos cobran mayor relevancia si cabe. En The Social Movers, este tipo de actividades no las concebimos sin dar al empleado el protagonismo y liderazgo que se merece, por eso nosotros no hacemos “Voluntariado Corporativo” sino “Social Employee Engagement” (SEE).

Compartimos con vosotros lo que consideramos son aspectos clave para poner en marcha y dinamizar con  éxito un programa de SEE:

  1. El compromiso de la empresa debe ser claro y firme. Aspectos como la visión y los motivos por los que la empresa se convierte en impulsora del voluntariado deben estar definidos y comunicarlos de forma precisa. Todavía mejor si este compromiso se materializa en una identidad y en unos principios propios.
  2. Dotar de recursos. El compromiso se plasma en los recursos que la empresa está dispuesta a dar. Si queremos activar acciones de voluntariado pero no damos horas o facilidades a los colaboradores para llevarlas a cabo, difícilmente podremos obtener su participación.
  3. Diversificar. Más allá del voluntariado corporativo en equipo más focalizado en actividades físicas como limpieza de ríos, plantación de árboles, labores de pintura, etc., también existen otras opciones para canalizar nuestra ayuda a la sociedad. Por ejemplo, aportando opciones a los empleados para fomentar su voluntariado personal, impulsar y generar un proyecto interno de captación de fondos donde los empleados se conviertan en fundraisers, favorecer el voluntariado  a través de la transmisión de conocimientos de los empleados con actividades de mentoring, etc.
  4. Implicar a los empleados. La empresa es el facilitador del proceso pero los verdaderos protagonistas son los trabajadores. Recomendamos a las empresas que den “voz” a sus trabajadores: para conocer sus inquietudes, y para recoger sus ideas sobre el tipo de voluntariado que desean. La idea es implicarles desde el principio y hasta el final. Desde la consulta inicial sobre los objetivos del programa, siguiendo con la participación para aportar ideas de acciones e implicándolos en la preparación y puesta en marcha de las actividades.
  5. Implicar a todos los niveles jerárquicos, empezando por los órganos de gobierno. El voluntariado es una apuesta de la empresa para ayudar a la sociedad, por lo que todos los niveles jerárquicos deben estar implicados. Y todavía mejor si las actividades consiguen romper silos e implicar en un mismo nivel a diferentes niveles jerárquicos y diferentes departamentos.
  6. El valor de un programa de Voluntariado Corporativo está relacionado con su sostenibilidad en el tiempo. No se trata de activar una acción puntual, sino de apostar por un programa continuo y con una visión a medio plazo.
  7. Las actividades deben ser relevantes y coherentes con diferentes aspectos. Coherentes con el negocio, con las competencias y skills de sus empleados y con la personalidad de la empresa. Coherentes con las necesidades sociales del entorno donde queremos impactar. Coherentes y relevantes con las inquietudes personales de los propios empleados.
  8. La evaluación en clave. Debemos escuchar, recoger y analizar los resultados. Para medir la idoneidad de nuestro programa, su impacto en la sociedad y el impacto del mismo en nuestra propia empresa. La evaluación no solo es una palanca para redefinir procesos o estrategias, también nos ayuda a generar contenidos para comunicar.
  9. Comunicar, comunicar y comunicar. Comunicar en interno para compartir los resultados con los empleados, para inspirarles, para animarles a participar y para dar reconocimiento a su trabajo. Comunicar en externo para inspirar a otras empresas a activar sus programas. Comunicar a la sociedad el impacto que hemos alcanzado gracias al esfuerzo y a la implicación de las personas que conforman nuestra organización.
  10. Y por ultimo, “last but not least”, si no se disponen de los recursos internamente, aportar un colaborador para ayudar en la dinamización de este programa. Alguien como nosotros, The Social Movers, un partner que puede aportar no solo visión, ideas y estrategia, sino también manos y profesionalidad para poder ayudar a dinamizar este programa con continuidad (para coordinar las actividades, para la comunicación, para evaluar, para apoyar a los voluntarios y para ayudar a la empresa en las tareas más operativas).

¿Quién se anima?

Dolors Vallespi
Directora general The Social Movers

Empleo, empleabilidad y RSE

startup-593304_1920En el 2019, más de 212 millones de personas carecerán de trabajo.

La Organización Internacional de Trabajo (OIT) acaba de publicar el informe “Perspectivas sociales y del empleo en el mundo – Tendencias 2015”. Este informe nos presenta el contexto y las tendencias del empleo para los próximos años, hasta el 2019.

Se trata de un documento interesante ya que el empleo no es solo un dato relevante a nivel económico y de competitividad, sino que se trata de un dato vinculado al desarrollo de la sociedad y a las desigualdades sociales de los países.

Este informe nos ayuda a visibilizar las tasas de desempleo por país, a analizar los factores de estas tasas y los factores socio-demográficos que también afectan al desempleo como el envejecimiento de la población o la evolución de las competencias demandadas por los potenciales empleadores.

Algunos datos son interesantes:

  • España se encuentra entre los países con una tasa de desempleo más alta. Las previsiones se encuentran en niveles muy cercanos de países como Sudáfrica, Mozambique, Guadalupe, Martinica o, cómo no, Grecia. (Según la OIT, en 2016 tendremos una tasa de desempleo de 22,8 puntos).
  • Los sectores que representarán la mayor fuente de empleo en los próximos años son los servicios del sector privado (servicios administrativos y servicios a empresas). La oferta de empleo en el sector de la sanidad, del cuidado de personas, de la educación y del trabajo social seguirá en primeras posiciones, aunque disminuirá el crecimiento que han tenido en los últimos años.

Así pues, se prevé que el acceso al empleo seguirá siendo, al menos hasta 2019, una asignatura pendiente en nuestro país a nivel general, siendo esta tasa de desempleo más alta en algunos colectivos y zonas de nuestro país, como sabemos.

El fomento de la creación de empleo y el aumento de la empleabilidad de algunos colectivos son algunos de los ejes de trabajo en RSE que tienen resultados realmente tangibles y relevantes, y por lo que vemos, seguirán siendo necesarios en los próximos años. De hecho, en los últimos tiempos ya se han desarrollado y se han implantado con éxito iniciativas interesantes. Algunas de ellas orientadas a la formación, otras a aumentar las oportunidades de acceso al empleo o a de acceso a un mejor conocimiento de la empresa. Algunas, orientadas a impulsar el emprendimiento y otras tan efectivas y sencillas como facilitar el acceso a ropa más adecuada y “profesional” para las entrevistas de trabajo. En este último caso para colectivos que no pueden pagar este tipo de ropa para sus entrevistas.

Os dejo con algunas iniciativas que me parecen muy interesantes, ya sea por el tipo de aproximación y metodología o por sus resultados:

  • Proyecto “Apadrinando el talento” de la Fundación Princesa de Girona, que facilita el acceso a la empresa y a las redes de contactos de directivos a jóvenes formados que provienen de colectivos o de zonas geográficas en riesgo de exclusión social y laboral. Estos jóvenes carecen de las redes sociales y familiares que pueden ayudarles a introducirse en el sector empresarial. Se trata de un proyecto orientado a primeras oportunidades de empleo.
  • “Aprender trabajando”, proyecto de formación orientado a los jóvenes del colectivo gitano. Un colectivo con una tasa de desempleo de más del 64%, con escasa red de contactos y que sufre discriminación social y laboral. Un proyecto impulsado por Fundación Secretariado Gitano y Cruz Roja que ayuda a la formación dentro de la propias empresas.
  • “Inspira-t”: ¿Qué pasaría si un millón de jóvenes encontraran su inspiración y se movilizaran para activar proyectos que generen empleo y valor social? Este es el reto de Inspira-t. Te animo a ver este vídeo, hecho por uno de estos jóvenes:

  • Fundació Èxit lidera algunos de los proyectos más innovadores en materia de formación para jóvenes. Los proyectos Coach, e-Duo y Yob son sus principales iniciativas. El más conocido es el proyecto Coach, que va ya por su 29 edición y ha ayudado a 754 jóvenes gracias a la colaboración de 49 empresas aportando valor no solo a los jóvenes beneficiarios sino también a las propias empresas.
  • Una iniciativa que personalmente me parece muy interesante y que por ahora nadie ha activado en nuestro país (¿alguien se anima?): “La Cravate solidaire”. Recoge ropa “formal”, y la regala a personas con bajos recursos que necesitan mejorar su “look” para sus entrevistas de trabajo. El hábito no hace al monje, pero ayuda. Completan su apoyo con formación en técnicas para mejorar sus oportunidades en las entrevistas de trabajo.

Existen más iniciativas y proyectos interesantes. No podemos detallarlos todos. Pero esperamos que esta pincelada inspire a empresas a activar acciones en este sentido. Para nosotros la empleabilidad de jóvenes y la generación de oportunidades de trabajo es uno de nuestros temas favoritos.

¿Queréis activar algún proyecto es este sentido y no sabéis ni cómo ni con quién? Estamos a vuestra disposición.

Dolors Vallespí
Directora general The Social Movers

Llegó la hora de la movilización social

Marketplace

Será porque Barcelona es Capital Europea del Voluntariado 2014, porque hace algunos días tuvo lugar el Marketplace del Voluntariado, que contó con la presencia de más de 70 organizaciones y que recibió más de 5.000 visitantes, o porque se acerca Navidad y las acciones de voluntariado social corporativo empiezan a activarse, pero en los últimos tiempos oímos hablar mucho sobre voluntariado.

No es algo nuevo pero sí es una tendencia que no deja de crecer, lo cual no es sino el reflejo de las necesidades y los nuevos retos sociales a los que nuestra sociedad se enfrenta. Según datos de la Generalitat, el 17% de la población catalana (1.250.000 personas) realiza actividades de voluntariado en ámbitos de actuación social, cultural, comunitario, ambiental o internacional. En el ámbito del voluntariado corporativo, un 69% de las empresas encuestadas llevaron a cabo actividades de voluntariado corporativo, según el Informe de Voluntariado Corporativo en España 2013.

Desde hace algunos años las entidades del Tercer Sector exploran esta vía de colaboración con el sector privado basada en la prestación de trabajo desinteresada que genere valor compartido para ambas partes y ayude a promover la transformación y el cambio social, haciendo especial hincapié en los colectivos más desfavorecidos de la población. Se trata de un punto de encuentro entre el sector privado y las entidades sociales en el que no hay que olvidar que ambas partes tienen objetivos e intereses particulares.

El equilibrio entre las dos partes es, pues, la clave para que la experiencia sea positiva y satisfactoria tanto para la entidad como para la empresa. Para ello, es importante definir el sentido que tendrá el voluntariado corporativo, alineando los objetivos entre ambas partes. A partir de ahí, será necesario encontrar los puntos en los que se desarrollará la acción, decidir la duración e implicación en base a objetivos, definir las acciones que se llevarán a cabo y finalmente evaluar los resultados.

Los beneficios de este tipo de proyectos son muchos y recíprocos. Desde los más ligados a la filantropía y a la atención y mejora de las necesidades sociales, hasta otros vinculados a beneficios en materia de reputación e imagen, mejora de ambiente laboral y engagement con los empleados o fidelización con stakeholders.

voluntariado¿Estás pensando en llevar a cabo una acción de voluntariado? En The Social Movers trabajamos con ambas partes, el sector privado y las entidades sociales, en la creación e implementación de programas de voluntariado corporativo de distintas tipologías. Además, desde el inicio de nuestra actividad, nos hemos vinculado a diversas entidades sociales para llevar a cabo distintas acciones de voluntariado.

Te dejamos el enlace a la acción que llevamos a cabo el pasado año coincidiendo con la Navidad junto a la entidad social Acidh. Y te animamos a unirte, si todavía no lo has hecho, al enriquecedor mundo de la movilización social.

Maria Urrero
Project Coordinator en The Social Movers

La estrategia de Creación de Valor Compartido de Nestlé, o cuando el concepto cobra sentido

Desde 2009, y anualmente, Nestlé organiza su Foro Global de Creación de Valor Compartido
(CVC). Un foro cuyo objetivo es el de abrir el diálogo, la participación y el debate con los principales expertos internacionales que pueden aportar y contribuir al modelo de gestión y de desarrollo de negocio de Nestlé, basado en el concepto y en su estrategia de CVC.

Este año el  Creating Shared Value Global Forum, al que hemos podido asistir, ha sido co-organizado junto al United Nations Conference on Trade and Development, UNCTAD, (Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo) y ha tenido lugar en Lausanne (Suiza), en el centro de investigación de Nestlé, Nestle Research Center, uno de los mayores centros de investigación y de innovación del mundo para mejorar la calidad de vida de las personas a través de la nutrición y de la alimentación.

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El objetivo de Nestlé es el de incentivar una reflexión multistakeholder y colaborativa y para ello el Foro contó con la asistencia de 300 expertos internacionales representando a diferentes sectores y ámbitos de acción: organismos y redes internacionales, asociaciones internacionales, académicos, investigadores, policy makers, representantes de gobiernos de países en desarrollo, algunas de las ONG internacionales más representativas, así como los representantes y responsables de activar e impulsar la estrategia de CVC de Nestlé, incluyendo a su presidente Peter Brabeck y a su CEO, Paul Bulcke.

Todos ellos debatieron en torno a los ejes temáticos que articularon las mesas de participación del Foro y que forman parte además de las líneas de acción de la estrategia de CVC de Nestlé:

  • Nutrición y salud: Del bienestar de las personas a una sociedad más saludable.
  • Agricultura sostenible: Cómo gestionar e impulsar de forma sostenible el desarrollo de las comunidades rurales y agrícolas, y dar respuesta a la demanda de productos.
  • La escasez del agua: Cómo resolver este reto.

Muchos de estos retos no solo forman parte de los desafíos propios a los que se enfrenta Nestlé como actor clave de la industria alimentaria, sino que son retos globales, transversales y que impactan de forma directa en la vida de las personas de todo el mundo y en la sostenibilidad del planeta.

Algunos de ellos, como la gestión del agua, promovieron un debate muy activo y muy interesante entre los diferentes actores, dando lugar al planteamiento de varios modelos de acción. Se trata de un reto al que es difícil dar una respuesta que además sea aceptada por todas las partes implicadas. Y es que, tal y  como dijo uno de los participantes, la escasez de agua es un tema de “vida o no vida”  y por lo tanto, muy emocional, y resulta difícil por ello promover políticas y regulaciones que afecten tan directamente a la vida y a las emociones de muchas personas.

Se trata solo de un ejemplo de cómo los actores clave pueden aportar, debatir, participar y co-crear para definir posibles soluciones a retos claves como es la gestión del agua. Porque para Nestlé, la CVC no es solo un concepto sino que se integra en sus operaciones y en su core business.

Si queréis saber más sobre la estrategia de CVC de Nestlé y cómo se integra en su cadena de valor, os recomendamos la entrevista a José Lopez, Vice-Presidente ejecutivo y responsable de Operaciones de Nestlé (de origen español). 

Dolors Vallespí
Directora General The Social Movers

Bienvenidos a la RSO: Responsabilidad Social de las ONG

La semana pasada asistimos en Barcelona a la presentación de la Red para la Sostenibilidad de Organizaciones del Tercer Sector, un proyecto impulsado por Fundación ECODES y Fundació Pere Tarrés cuyo objetivo es el de constituir en tres años una red de 50 entidades del tercer sector comprometidas con la inclusión de criterios de Responsabilidad Social en su gestión.

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Los criterios de responsabilidad social a trabajar por parte de la Red versarán sobre tres ejes: la eficiencia en la gestión de recursos, la sostenibilidad económica y financiera, y la medición del impacto social y ambiental como forma de dar cuenta a la sociedad del trabajo de las entidades sociales.

¿Se puede integrar la RSE en las ONG?
Esta es la pregunta que nos surge a raíz de esta iniciativa. Pues bien, creemos que la respuesta es un sí rotundo. Las organizaciones del Tercer Sector reivindican su papel como agentes clave en la construcción de una sociedad más justa y sostenible. En este sentido, la incorporación de prácticas de responsabilidad social en las organizaciones puede ayudar a que éstas mejoren aspectos fundamentales que repercutan en un aumento de su eficacia, eficiencia y competitividad.

Las organizaciones del Tercer Sector han afrontado en los últimos años un proceso de cambio marcado por la crisis económica que comenzó en 2008. Cambios en los sistemas de financiación y en las necesidades sociales de la sociedad que obligan a repensar el tercer sector como un agente generador de valor, con un importante papel en la mejora de nuestra sociedad.

Por ello, la implementación de acciones que mejoren la gestión de los recursos de las ONG así como el fomento de la sostenibilidad económica y financiera y potencien la medición y comunicación del impacto social que genera el trabajo que realizan, son buenas noticias.

Precisamente sobre impacto social y valor del retorno social de las inversiones se habló también durante la presentación de la Red para la Sostenibilidad de Organizaciones del Tercer Sector, a través de la experiencia del Clúster Créixer. Esta entidad, como muchas otras, ha puesto en marcha un proceso de medición del valor social y económico generado a través de sus actividades mediante indicadores SROI (Retorno Social de la Inversión).

Según las estimaciones que se presentaron, cada euro invertido en esta entidad repercute en la sociedad en 4,25 euros.

Este dato nos lleva a dos conclusiones. La primera, que es necesario que las ONG puedan medir (también) sus impactos de forma cuantitativa y trasladar estos datos a su base social y a la sociedad en general, fomentando la transparencia. Y la segunda, que efectivamente el papel de las organizaciones del Tercer Sector sigue siendo fundamental en un momento en el que el sector público y el sector privado pueden dar respuesta a todos los retos sociales a los que se enfrenta la sociedad moderna.

Invertir en el Tercer Sector para que éste genere riqueza social y siga creando valor compartido. Ésta es la visión que tenemos en The Social Movers sobre las organizaciones sociales.

Maria Urrero
Project Coordinator en The Social Movers