1 de diciembre, Día Mundial del Sida

lazo_rojoHoy, 1 de diciembre, volveré a colgarme un lazo rojo en la solapa. Un lazo que simboliza los más de 30 años de trabajo comunitario en el ámbito del VIH y sida, esa enfermedad de la que se empezó a tener conocimiento en los años ochenta y que durante tanto tiempo fue ligada al estigma y a la discriminación hacia las personas que vivían con ella. Afortunadamente, los años en los que una generación completa quedó mermada por este virus han pasado, el VIH se ha convertido en una enfermedad crónica y en muy poco tiempo existirá una vacuna que hará que esta enfermedad pase a ser historia.

¿Seguro?

Desafortunadamente, a día 1 de diciembre de 2013, la realidad es bien distinta. Para la Organización Mundial de la Salud, el VIH continúa siendo uno de los problemas más graves de salud pública del mundo. En la actualidad 35 millones de personas viven con VIH en todo el mundo, de las cuales más de 3 millones son niños. Se calcula que cada día hay 900 nuevas infecciones por VIH en menores y solo en 2012, más de un millón y medio de personas fallecieron como consecuencia del virus.

También la investigación en materia de VIH ha avanzado y hoy en día es posible controlar el virus a través de unos medicamentos llamados antirretrovirales. Los antirretrovirales se utilizan para tratar y prevenir la infección por VIH y actúan deteniendo o alterando la reproducción del virus en el organismo, aminorando la evolución de la infección hasta casi detenerla. Sin embargo, el acceso a estos tratamientos en los países del tercer mundo continúa siendo limitado y es en la actualidad uno de los desafíos de la pandemia.

En España las infecciones por VIH han descendido en los últimos años situándose en 2012 en 3.210 nuevos casos. Esto pone de manifiesto el trabajo que la comunidad del VIH ha llevado a cabo a lo largo de las tres décadas de pandemia. Trabajo en materia de atención, prevención y sensibilización que las organizaciones del VIH y sida siguen realizando pese a que las ayudas públicas en este sentido han disminuido en un 70% en apenas 5 años. Aun así, España continúa situándose por encima de la tasa media europea en nuevas infecciones, y colectivos como el homosexual han experimentado un repunte en las infecciones en los últimos años.

Así pues, hoy volveré a colgarme el lazo rojo de la solapa del abrigo (que ha amanecido un 1º de diciembre frío), como muestra de apoyo hacia esas personas que desde sus organizaciones continúan reivindicando el VIH como una prioridad y lo mantienen en la agenda de este país. El trabajo en prevención y en sensibilización frente al VIH y sida continúan siendo fundamentales para frenar la pandemia.

Termino este post con una reflexión de la escritora Susan Sontag en la que hace referencia a la importancia de las palabras y su significado. Para que vivir con VIH y sida sea solo un asunto de salud y no un estigma social:

susan_sontag

“Es muy deseable que determinada enfermedad, por la que se siente tanto pavor, llegue a parecer ordinaria. Aún la enfermedad más preñada de significado puede convertirse en nada más que una enfermedad. Sucedió con la lepra (…) y sucederá con el sida, cuando la enfermedad esté mucho mejor comprendida y sea, sobre todo, tratable… Tampoco la crisis creada por el sida es total. No nos está invadiendo. El cuerpo no es un campo de batalla. Los enfermos no son las inevitables bajas ni el enemigo”.

Maria Urrero

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